A los miembros de la Jornada por la Libertad Religiosa de 1998 se les unieron líderes religiosos y del campo de los derechos humanos fuera del Parlamento Europeo en Bruselas (izquierda). El proyecto que recorrió 3.225 kilómetros por todo el continente fue apoyado por judíos, cristianos, musulmanes, sijs, budistas, hindúes y otras comunidades religiosas.
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La importancia vital de los derechos humanos para prevenir la guerra y promover la buena voluntad entre países, razas y religiones es la razón central de que las Naciones Unidas adoptasen la
Declaración Universal de Derechos Humanos en 1948. Su preámbulo declara: "El desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad..." y pide "el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias".
La premisa fundamental de los derechos humanos, establecida en el Artículo 1 de la Declaración, es que: "Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros".
La Declaración Universal de Derechos Humanos es la carta más importante del mundo sobre los derechos humanos y es el manantial de donde han surgido todos los instrumentos modernos de derechos humanos, incluyendo la Convención Europea de Derechos Humanos y la más reciente Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea. La Declaración Universal de Derechos Humanos se ha traducido al menos a 300 idiomas, y cualquier persona tiene acceso a esta en segundos en internet, igual que a la Convención y la Carta. Sin embargo, una encuesta realizada en octubre de 2002 por la Comisión Europea reveló que sólo uno de cinco europeos siente que está bien informado sobre sus derechos como ciudadanos de Europa. No es poco razonable asumir, por lo tanto, que en países de todo el mundo con niveles inferiores de alfabetismo, la mayoría de la población no está informada sobre los derechos humanos básicos que la Declaración Universal de Derechos Humanos les otorga.
Funcionarios gubernamentales y líderes de organizaciones no gubernamentales participaron en eventos, incluyendo el Parlamento Europeo y funcionarios de la UNESCO. Un representante de asuntos relacionados con distintas religiones de una Iglesia Mormona en el Reino Unido (página de enfrente, en la parte de abajo) estuvo entre los miles de personas que firmaron la proclamación para hacer realidad la Declaración en todas partes.
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Los cienciólogos consideran que los derechos expresados en la
Declaración Universal de Derechos Humanos, si se aplican ampliamente, no sólo conducirán a una reducción masiva de las violaciones a los derechos humanos en todo el mundo, sino que vencerán considerablemente los resentimientos a punto de estallar que causan los conflictos raciales y religiosos, y que los terroristas usan para reclutar seguidores. Pero cualquier carta de derechos humanos, sin importar lo noble que sean sus aspiraciones, no tiene uso práctico a menos que se conozca, se comprenda y se aplique. Al creer, por lo tanto, que una mayor conciencia de la
Declaración Universal de Derechos Humanos conducirá a un mayor ejercicio de sus principios, las iglesias de Cienciología han hecho que la educación sobre los derechos humanos sea la prioridad.
En 1998, al observar que incluso en Europa muchas personas perdían su trabajo y sufrían otras formas de discriminación únicamente debido a sus creencias u origen étnico, la Oficina de Derechos Humanos de la Iglesia de Cienciología Internacional lanzó una campaña para lograr ese propósito: incrementar la comprensión del público de los derechos humanos.